+ Por nada del mundo regale peluches, y menos si son gigantes y con un corazón rojo en el pecho que dice “Te amo”.

+ No dedique ninguna canción romántica, en especial si es Mujeres, del poeta guatemalteco Ricardo Arjona. (Señales que indican que usted sufre del complejo de Edipo)

+ No le hable como un bebé. Son detestables esos pendejos que cuchichean a sus parejas como si hubieran chupado helio.

+ No se vista parecido a su novia. Nada más espantoso que ver a un tipo que duerme con la piyama de conejitos compañera a la de su pareja, que es igual pero de conejitas. (Indentifique el tipo de suegra que tiene)

+ No mande regalos a la oficina. ¿O le gustaría que a usted le adornaran su cubículo a las 7:00 de la mañana con bombas de caritas felices y credenciales gigantes de Timoteo?

+ No la mime como a un bebé. Si, por ejemplo, ella se pega en el dedo chiquito contra la pata de una mesa, no le coja el pie a besos ni le cante, con voz tierna, “sana que sana colita de rana”.

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+ No se haga un tatuaje con el nombre de ella. Acuérdese de que todo tiene su final y se puede arrepentir más rápido de lo que cree.

+ No se crea poeta, no le escriba acrósticos, no le haga grafitis. Deje bien guardado, y con seguro, el Paulo Coelho que hay dentro de usted.

+ No exprese su amor a través de las redes sociales. Guarde sus te amos, sus te adoros y sus te quieros para la intimidad. Y no use hashtags tipo #loveisallaround o #teamareporsiempre.

+ No la salude de abrazo apretado con alzada y media vuelta incluída, como si estuviera en una película romanticona. (Elogio del feo)

PROHÍBESE EL EXPENDIO DE BEBIDAS EMBRIAGANTES A MENORES DE EDAD, EL EXCESO DE ALCOHOL ES PERJUDICIAL PARA LA SALUD.