Los últimos años el fútbol se ha encargado de contar historias épicas y, no hay dudas, que la hazaña que logró esta semana la selección islandesa de fútbol hace parte de ese listado. El país europeo, de apenas 340.000 habitantes, logró clasificarse al mundial de Rusia 2018 dejando fuera a selecciones que, en el papel, son mucho más fuertes como Croacia (jugará el repechaje) y Ucrania. Islandia supera así a Trinidad y Tobago como la nación más pequeña en llegar a un mundial. Y lo hace por bastante: la isla caribeña se clasificó para Alemania 2006 con una población de 1,3 millones de habitantes. Para ponerlo en contexto: es como si la ciudad de Neiva llega al mundial. (Le aposté 5 libras al Leicester y me volví rico)

Esta isla al noreste atlántico tiene un paisaje envidiable y es uno de los territorios geológicos más observados porque tiene cerca de 140 volcanes activos además de contar con desiertos, montañas y glaciares. Esto ha llevado a que series como Game of Thrones decidan filmar sus escenas en estos impresionantes lugares. Habitado hace siglos por vikingos nórdicos, el país tiene como actividad principal el turismo y la pesca y en 2008 tuvo un durísimo colapso financiero.

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Pero, ¿Cuándo se volvieron buenos en fútbol? La respuesta inicia a principios de siglo cuando la federación islandesa de fútbol —consciente del fanatismo y las cualidades de sus habitantes por este deporte— decidió revolucionar las formaciones de sus jóvenes futbolistas. Por ese entonces, la selección se ubicaba en el puesto número 135 del ránking FIFA (hoy está en el lugar 22) y jamás había jugado un torneo importante.

El gobierno nacional también apoyó la medida de la federación que le prometió a todos los interesados en jugar fútbol, tener un entrenador. Por eso, capacitaron a más de 150 técnicos para que recibieran titulación A de la UEFA (la federación europea de fútbol) para encontrar talento y potenciarlo. Desde las divisiones inferiores hasta las mayores, los niños de 6 años para arriba empezaron a recibir entrenamientos personalizados y bien preparados. El fútbol femenino también fue potenciado y este año, la selección islandesa de fútbol femenino participó en la Eurocopa. Otro factor clave fue la construcción de canchas de fútbol techadas para que todos pudieran entrenar durante todo el año. Las condiciones climáticas no le permiten a los islandeses jugar fútbol afuera casi por seis meses.

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Esta combinación de factores, sumados a la llegada en 2011 del sueco Lars Lagerbäck como entrenador de la selección, logró la combinación ideal para el rápido crecimiento del fútbol islandés. Y el buen trabajo ya ha empezado a dar sus frutos: además de tener selecciones juveniles que se codean con las más grandes de Europa, la selección islandesa consiguió la clasificación a la Eurocopa de Francia el año pasado. Ahí no defraudaron y lograron llegar hasta los cuartos de final, dejando afuera en octavos a la selección inglesa.

A Francia se trasladaron cerca de 150.000 islandeses, prácticamente la mitad de todo el país y la selección islandesa se metió en el corazón de millones de aficionados por todo el mundo. No solo por su increíble historia, sino por su memorable forma de celebrar las victorias, con un ritual sacado de un grito vikingo. En Rusia 2018, Islandia espera seguir escribiendo historia. (El arquero que va por el récord de Faryd Mondragón)

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