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| 9/10/2019 10:20:00 AM

Wilt Chamberlain, el gigante que se acostó con 20.000 mujeres

Wilt Chamberlain, quien medía 2 metros con 20 centímetros y fue el basquetbolista más famoso del mundo, pretendía tener el récord mundial de más conquistas sexuales. Para las matemáticas, sus cifras no cuadran.

Wilt cuando jugaba con los Trotamundos de Harlem, en 1958. A su lado, el periodista Aldo Beckman, quien medía 1 metro con 64. Wilt cuando jugaba con los Trotamundos de Harlem, en 1958. A su lado, el periodista Aldo Beckman, quien medía 1 metro con 64. Foto: GETTY IMAGES

Si hay una leyenda en el deporte, esa es Wilt Chamberlain, el basquetbolista más poderoso y sorprendente de todos los tiempos. Antes de que Michael Jordan o Shaquille O’Neal se volvieran millonarios haciendo canastas, él fue la primera estrella colosal de su deporte y en ganar más de 100.000 dólares al año, algo espectacular en su época, suma que subió a 1,5 millones de dólares cuando se unió a los Lakers.

Sus récords se cuentan por docenas. El más resonante y en el que se mantiene invicto, es ser el único jugador que ha anotado 100 puntos en un partido, como ocurrió en Hershey, Pensilvania, en 1962. Pasó casi medio siglo para que alguien se le acercara, pero solo un poco, y fue Kobe Bryant, con 81 anotaciones durante un juego en 2006. Chamberlain, inolvidable por su descomunal estatura de 2 metros con 20 centímetros, impuso marcas como hacer un promedio de 50 puntos en una temporada o ser siete veces el mayor autor de cestas durante sus 14 temporadas en la NBA.

Muhammad Ali, el más grande boxeador del mundo, con Wilt en un programa de televisión en 1967. El púgil medía 1,91 metros y se veía pequeño junto al gigante.

Pero la cifra que sobrepasa en renombre y admiración a todas esas hazañas no tiene que ver con su acción en la cancha sino en la cama. De los cuatro libros que escribió, ninguno dio tanto de qué hablar como A View from Above (Una mirada desde arriba), publicado en 1991, en el cual aseguró que había dormido con 20.000 mujeres diferentes. El alboroto no tardó en estallar. Las feministas se indignaron porque cosificaba a sus congéneres y círculos afroamericanos lo condenaban por promover estereotipos sexuales referentes a su raza. En ese momento, de otro lado, millones morían de sida ante la impotencia de la ciencia, así que los activistas le criticaron su promiscuidad. En respuesta, él nunca se retractó de sus palabras, aunque sí se preocupó por hacer una salvedad: su extensa lista de amantes no incluyó a una sola mujer casada…

Ríos de tinta han corrido en los últimos 28 años sobre qué tan cierto fue lo de las 20.000 mujeres. El cronista deportivo Dick Schaap, quien lo conoció, aseguró que la fanfarronería era para él una especie de acto “desechable”, así que presumía sin creer que la gente se iba a obsesionar con ello. Otros creen que usó el número al modo de la Biblia, en la cual las improbables edades de Matusalén y otros patriarcas, solo denotan que vivieron muchos años, pero no centurias.

Pero Wilt no se sacó la cifra tan de la manga. Él mismo lo dijo: “El sexo es una gran parte de mi vida en el mismo grado que lo es el basquetbol”. Personas que lo conocieron, como la atleta olímpica sueca Annette Tånnander, afirmó que era justa su fama de “campeón del ligue”. “Le caía a todo lo que se moviera, pero no era descortés ni ordinario”, puntualizó. Su abogado, Seymour Goldberg, lo sintetizó con estas palabras, para disgusto también de las feministas: “Hay quienes coleccionan estampillas, Wilt coleccionaba mujeres”.

La verdad es que el deportista usó una fórmula, no del todo científica, para concluir en su exagerada cantidad. En su biografía, Wilt: Larger than Life, de Robert Cherry, su amigo Rod Roddewig cuenta que él estuvo con 23 mujeres en los 10 días que duró un viaje a Hawái. Con base en ese promedio de 2,3 mujeres por día, rebajándolo un poco para conceder cierto margen de error, concluyó en las 20.000 amantes.

No han faltado los desocupados, curiosos y envidiosos para quienes el cuento es tan absurdo y se han puesto en la tarea de determinar si las matemáticas le dan la razón. El solo repaso de las cuentas y lo que insinúan resulta divertido.

Su amigo de la infancia, Tom Fitzhugh, cuenta que lo más probable es que era virgen cuando terminó el bachillerato y calcula que su actividad sexual comenzó a los 18 años, en 1954. De ahí a 1991, cuando lanzó su célebre cifra, resultaría un total de 37 años o 13.577 días de intensa vida amatoria, dicen portales de internet como www.MentalFloss.com. Para sumar 20.000 compañeras sexuales en ese lapso, Chamberlain habría tenido que estar con 1,47 mujeres por día, o con una cada 16,29 horas.

Para unos eso resulta imposible; para otros, no lo es del todo. Además de seductor muy certero, sus amigos recuerdan que era muy dado a los tríos, lo que podría darle la posibilidad de que no estuviera mintiendo. Pero, como lo señala otro analista de la historia, el cronista deportivo Aaron Brezel, Wilt habría necesitado recurrir a esta práctica desde el mero inicio de sus encuentros eróticos, cuando jugaba para la University of Kansas, para llegar a las 20.000, algo así como tener un trío cada dos días entre los 18 y los 21 años. Pero, siendo realistas, si el ménage-à-trois no es lo más habitual hoy, mucho menos lo era para los jóvenes de los años 1950. Si, de forma conservadora, se reduce la frecuencia de tríos, eso daría alrededor de 300 mujeres en los dos años y medio que pasó en el alma mater. Tendría entonces 12.665 días para las restantes 19.700 conquistas, lo que aumentaría el promedio a 1,55 mujeres por día. Como comenta Brezel, esta cifra sube a medida que se tienen en cuenta las restricciones y contingencias de la vida normal que alejarían a Wilt del sexo, como sus prácticas, partidos, enfermedades y hasta los rechazos por algunas dulcineas.

Con un grupo de admiradoras en 1974, un año después de su retiro de las canchas. Para cumplir su hazaña, debió tener sexo con 1,4 mujeres al día durante 37 años.

En últimas, la suma de todos estos factores arroja que debería tener ¡una orgía cada cinco días! Para sus defensores, eso tampoco es muy descabellado, pues recuerdan que él nunca se casó, lo que le dio capacidad de maniobra, y era tan adicto al sexo, que su lujosa mansión en Bel-Air fue descrita como “la casa Playboy en miniatura”.

Hay otras cifras en su contra. Se sabe que el condón solo previene el embarazo un 98 por ciento. Si se asume que Chamberlain siempre lo uso con las 20.000, este falló unas 400 veces, lo que no necesariamente siempre tuvo que resultar en la concepción de un bebé. Empero, es curioso que, hasta su muerte en 1999, jamás una mujer dijera tener un hijo suyo ni lo demandara por paternidad. El secreto se lo llevó Wilt a la tumba, pero muchos creen que él le puso punto final al enigma cuando dijo: “Estar con mil mujeres es genial. Pero también he descubierto que estar mil veces con una sola mujer es más satisfactorio”.

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