Durante el final del Tour de Francia 2010, el empresario australiano Gerry Ryan, quien se encontraba como un espectador más en una de las tribunas de los Campos Elíseos, se preguntó por qué no había un equipo que representara a su país. (Mario Sábado, el loco del ciclismo)

Inmediatamente se puso en contacto con Shayne Bannan, máximo responsable del ciclismo australiano, y le preguntó cuánto dinero se necesitaba para tener un equipo World Tour, es decir, una escuadra de primer nivel que esté presente en las grandes vueltas. La respuesta fue 10 millones de euros. Ryan puso 30 sobre la mesa para los próximos tres años y le encomendó a Bannan la tarea de armar un equipo en 2012.

La apuesta inicialmente fue armar un grupo con corredores australianos, clasicómanos (especialistas en pruebas de un día de competición) y velocistas, que se encontraban regados en otros equipos. El primer colectivo del Orica hizo su presentación en el mundo del ciclismo sin grandes expectativas, pero con una filosofía clara que sería la hoja de ruta para alcanzar sus primeros triunfos.

El equipo debutó en el World Tour con victorias en las generales en el Tour Under Down, la carrera más representativa de Australia, y la Volta a Catalunya. La temporada fue muy buena para los australianos: alcanzaron 32 primeros puestos.

”Se trata de ser capaz de trabajar juntos, en equipo, con el espíritu de familia (…). Los ciclistas son una familia en la carretera, deben vivir juntos. Es un gran viaje desde el momento en que se levantan hasta que se van a la cama.”, explicaba Gerry Ryan sobre lo que quería para su equipo. (11 apodos curiosos del ciclismo mundial)

Mientras Chris Froome sigue pedaleando después de una etapa para no perder el ritmo, los corredores del Orica graban vídeos divertidos en los que representan canciones mundialmente famosas, o van a la casa de Esteban Chaves a preparar patacones con hogao y carne.

Cambio de estrategia pero no de filosofía

Con los años, Orica se planteó un esquema más internacional centrado en las competencias de tres semanas, pero mantuvo la filosofía del equipo. Así las cosas, apostó por el colombiano Esteban Chaves y los gemelos británicos Adam y Simon Yates, quienes hacían parte del equipo Sky. Los resultados no pudieron ser mejores. (Lo que más le molesta a Nairo Quintana que diga la gente)

‘El Chavito’ fue segundo en el Giro de Italia y tercero en la Vuelta a España de 2016. En este 2017, el colombiano se lució en el Tour Down Under, donde fue segundo, y ahora mismo pelea palmo a palmo con Chris Froome para quedarse con la Vuelta a España.

Los hermanos Yates también han dado muestras de sus capacidades. Adam, con apenas 24 años, terminó cuarto en el Tour de Francia 2016. Este año fue cuarto en la Volta a Catalunya y se retiró de la Tirreno-Adriático en la segunda posición.

Los éxitos del Orica Scott muestran a las claras que su idea, que combina la tecnología, la preparación y el buen ambiente del grupo, les está dando réditos y ha cambiado la forma en que, tradicionalmente, los equipos preparan a sus corredores. (Muchas razones para admirar a Rigoberto Urán)

Si quiere seguir las aventuras del Orica Scott, sígalos en su cuenta de Instagram (oricascott), o visite su canal de Youtube, que encuentra como ORICA Scott, donde podrá ver los divertidos vídeos y todas las reacciones previas y posteriores a las competencias. (Carolina Franco, una ciclista modelo)

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